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jueves, 21 de junio de 2012

¿Hacemos una tanka? Para que pazcan las estrellas.


''Cercana está la media noche, y cada vez las entradas de este blog de literatura són más escasas, y es que el tiempo me apura a terminar los versos de la luna que aún no se han escrito; Versos que, por su vida breve, se travisten en tankas japonesas.''
                                          ~Jordi Rodríguez~

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La tanka japonesa es una variedad o una de las muchas maneras propias de escribir poemas de la literatura del Sol Naciente que consiste, sencillamente, en cinco versos con una métrica de 5-7-5-7-7 sílabas, dando un total de treinta y una sílabas. Cabe destacar que hace más de mil quinientos años que se registraron los primeros versos en esta métrica tan curiosa y perspicaz, digo ''perspicaz'' porque prometía sagacidad por parte de uno de los amantes al que iba dirigido el poema, repleto de metáforas crípticas que sólo el destinatario podía entender. Sí, esta es la asombrosa utilidad que le daban los cortesanos nipones a los ''mensajes cifrados legibles'', dirigidos a su enamorada o enamorado (no olvidemos que en todos los lugares y épocas se cuecen lo mismo), para evitar que ningún alcahuete fisgase en el puchero.

Ejemplo de tanka :

Alto en la cumbre
Todo el jardín es luna,
Luna de oro.
Más precioso es el roce
De tu boca en la sombra.
                ~Jorge Luis Borges~

lunes, 31 de octubre de 2011

Hermanos de letras: El epigrama y el haiku.

El epigrama, el hijo de esa madre llamada Brevedad (precioso nombre para una niña), expone en apenas unas pocas líneas o versos una idea (no importa que sea coherente o sin muellete), con el ambicioso uso de la lengua ladina. Resulta para muchos un soplido de aire fresco el caminito a Jerez que conlleva el epigrama, pues, por una parte, recibe ingenio por parte del escritor y, a la par, la tranquilidad testimonial de describir.

   El poeta se asemeja al príncipe de las nubes
   Que frecuenta la tempestad y se ríe del arquero;
   Exiliado sobre el suelo en medio de la grita,
   Sus alas de gigante le impiden marchar.

                           (fragmento de un poema del maldito Charles Baudelaire, El albatros)

Puede parecer una simplería para los noveles de pluma y teclado (o no), pero bien recibiría la condición de arte el hecho de resumir un concepto, como hicieron los antiguos (no tan viejos) poetas latinos Marcial o el gayo Catulo. Endureciendo aún más las barbas de Cronos, los orígenes del epigrama se remontan, como de ordinario, a la nítida Grecia arcaica, por los oscuros lares del 776 al 500 a.C.

Reminiscencias de esas épocas de cuando a Safo le creció el pelo o de Arquíloco mientras levantaba su lanceta, las hay, se mantienen vivas en todas las épocas y se muestran reflejados los epigramas en algunas culturas con su propia versión, incluso alejadas de la marmórea cuna griega. Un ejemplo de esas versiones es el epigrama japonés, a bien conocido como Haiku. Pero no nos engañemos, no pretendo tampoco igualar una composición con otra, pues los haikús tienen por excelencia una estructura determinada, poética para más señas. -Cabe añadir que el poema haiku proviene de otro tipo de poesía, igualmente japonesa, el Haikai (compuesto a partir de tres versos blancos de 5-7-5 sílabas)-

El haiku consiste, en resumidas cuentas (tampoco soy ducho en este tipo de composición) y una vista por encima, en una poesía compuesta a su vez parecida al haikai (del cual nace), y cuya temática engloba en su totalidad la naturaleza y los quehaceres mundanos. Consta de tres versos con sus diecisiete moras (según la sacra Wikipedia: ''Unidad lingüística que mide el peso silábico, es decir, los segmentos
fonológicos que componen una sílaba''.  Fantástico, nontendío na'.

Generalmente, muchos estudiosos confunden las moras con las sílabas. Craso error, pero perdonable y sin dolorosas consecuencias.
Un servidor, en su afán por imitar al gran Matsuo Basho, poeta nipón del siglo XVII, escribe:

      Corretean las hojas por el viento,
      el rocío salta de hoja en hoja:
      el calor como se muestra ahora.

Y maese Basho el siguiente:


Original: Furu ike ya / Kawazu tobikomu / mizu no oto.
Traducción: Un viejo estanque / Una rana se salta: / el sonido del agua.

Como pueden observar, la diferencia de un maestro en estas lides enfrente un joven puchero de fatalidad...
Obviamente, quien no se arriesga a aprender y probar cosas nuevas, no yerra.